Tu generosidad aumenta la esperanza

Tu generosidad aumenta la esperanza

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

 

Juan estaba en una esquina aguardando el colectivo para regresar a su casa. Se le había pasado la hora y era bastante tarde. La noche fría, el aislamiento social, hacían que la calle pareciera aún más desierta. Después de un rato se preguntó “¿pasará todavía?, ¿tardará mucho?”.

En un momento se acercó a la parada una pareja joven, y en seguida otro hombre. Apenas se saludaron con un movimiento de cabeza. Todos con su barbijo.

Juan ya no estaba solo, y se animó al ver que otros esperaban lo mismo. La soledad desalienta y nos carga de incertidumbre. En cambio, cuando hay otros en la misma situación las expectativas son más favorables. 

La tarea de Cáritas consiste en acercarse y acompañar. Arrimarse a quienes aspiran recuperar el trabajo perdido, alimentar como corresponde a sus hijos, salir de la miseria e indigencia. La experiencia de la soledad profundiza el dolor y la brecha con el resto.

La exclusión social no es solamente una cuestión económica, sino también afectiva. Cuestiona la pertenencia a la sociedad de una persona, de una familia, de un barrio, de muchos barrios. El desamparo se percibe como ausencia de Patria.

Este sábado y domingo se realiza la colecta anual de Cáritas. Será un año muy particular ya que no se podrán llevar a cabo las campañas habituales en lugares públicos, y habrá que colaborar con los medios electrónicos disponibles, o en la Iglesia más cercana. En San Juan, Cuenta Bancaria Banco Superville, Comisión Arquidiocesana San Juan de Cáritas Argentina. Cuenta Corriente N° 91-00581197/2. CNU: 0270091510005811970026.

El lema: “Tu generosidad aumenta la esperanza”. La Iglesia está llamada a ser motivo de esperanza, no por palabras vacías, sino por medio de gestos concretos. El Cardenal Jorge Mario nos compartió esta convicción: “La Doctrina Social de la Iglesia es capaz de suscitar esperanza en medio de las situaciones más difíciles, ya que, si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, tampoco para los ricos. Si no eres capaz de suscitar esperanza para los pobres, tampoco tú la tendrás” (video grabado por Cardenal Bergoglio para el Encuentro Nacional de Cáritas Argentina, 2009).

En la Argentina contamos con 32.000 voluntarios de Cáritas que, en 3.500 centros ubicados en Parroquias o Capillas, quieren ser el rostro maternal de la Iglesia para los pobres.

Con el dinero que se recaude se podrán sostener proyectos de ayuda a las personas más vulnerables, los que quedaron afuera hace poco y los que hace mucho no forman parte de la mesa de la vida. Se asiste en comedores o merenderos, se distribuyen bolsones de alimentos, se promueven emprendimientos de huertas comunitarias. El hambre acecha y se instala. La desnutrición amenaza y cumple.

También se están preparando emprendimientos de capacitación y promoción humana post pandemia, cuando sea permitido encontrarnos en esos espacios.

Tu colaboración económica puede ayudar a disminuir la desigualdad y ser ocasión de esperanza para muchos; no dejes pasar esa oportunidad.  

Este fin de semana celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que en latín se menciona como Corpus Christi. Estamos bendecidos porque Jesús se nos da como alimento de Vida Eterna, Pan para la vida del mundo.

Recibir el Cuerpo de Cristo en la Comunión nos une en un solo cuerpo con Él y con los hermanos. Nos enseña San Pablo que “cuando un miembro sufre, todos sufren con él” (I Cor 12, 26). El Apóstol retó a los cristianos de la comunidad de Corinto porque trataban con desprecio a los pobres. Cuando ustedes se reúnen para la cena del Señor, “apenas se sientan a la mesa, cada uno se apura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio. (…) ¿Tan poco aprecio tienen a la Iglesia de Dios, que quieren hacer pasar vergüenza a los que no tienen nada?” (I Cor 11, 20-22).

El respeto y devoción con que tratamos la Eucaristía nos compromete en esa misma dirección hacia los pobres. “¿Quieren de verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consientan que esté desnudo. No lo honren aquí con vestidos de seda y afuera lo dejen padecer frío y desnudez (…) ¿Qué le aprovecha al Señor que su mesa esté llena toda de vasos de oro, si Él se consume de hambre?” (San Juan Crisóstomo).

Como enseña San Agustín, la Eucaristía es “Sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad”.