LEY DEL ABORTO: dolor, indignación y vergüenza

LEY DEL ABORTO: dolor, indignación y vergüenza

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

 

El pasado miércoles 30 de diciembre, al filo de finalizar el año, nos invadió una gran tristeza. Nos levantamos con el aborto aprobado como ley y sin atenuantes. Un proyecto abusivo que no respeta la vida desde la concepción ni hasta en los momentos previos al parto. Los sentimientos que nos surgieron fueron dolor, indignación y vergüenza. Varios periodistas radiales me comentaban que los llamados telefónicos que recibieron esa mañana estaban cargados de enojo.

Argumentos mentirosos y descabellados se esgrimieron durante el intercambio de discursos, que muy lejos estuvo de ser un debate parlamentario.

Llama la atención que dirigentes tan afectos a gobernar con encuestas, en esta oportunidad no tuvieron en cuenta la voluntad popular a la que deben representar y expresar. Provincias en las cuales entre el 60% y el 80% de la población estaba en contra de este proyecto, sus tres Senadores no honraron la postura de los ciudadanos.

No quiero dejar de felicitar y reconocer a los legisladores y las legisladoras de nuestra Provincia que han optado por el cuidado de la vida. En ambas cámaras han enfrentado presiones y agresiones ante cuales se mantuvieron con firmeza en sus principios al cuidado de la vida por nacer. En total fueron 117 Diputados y 29 senadores a quienes agradecemos y valoramos.

El proceso llevado a cabo para sancionar esta ley profundizó la división en la sociedad en dos sentidos. Por un lado nos está enfrentando a los Argentinos en una cuestión que no tiene grises: vida sí o no. Además ahonda la distancia entre los dirigentes políticos nacionales y la agenda de las preocupaciones más urgentes del pueblo.

Cuando el Estado Nacional te la complica con palos en la rueda, hace falta reforzar el compromiso por la vida. El camino no puede ser el desaliento que lleva a bajar los brazos sino fortalecer la cercanía con las mamás pobres o quienes afrontan embarazos de riesgo. Desde Grávida, Cáritas, la Catequesis… es necesario promover la conciencia del cuidado de la vida más frágil.

Es muy importante dedicar tiempo a la Educación Sexual que ayude a suscitar conductas y actitudes responsables para impedir embarazos no buscados; y a la vez comprometernos para erradicar el abuso sexual de adolescentes en el seno familiar, una de las causas de embarazos en esa edad.

También debemos acompañar de cerca los reclamos de las mujeres pobres. Una de ellas en estos días denunciaba la falta de acceso a consultas médicas en los hospitales y centros de salud. Tienen que hacer la cola con sacrificio desde las 4 de la mañana para que, al llegar a ventanilla, le digan que ya no quedan turnos, que tienen que regresar otro día…

En este tiempo es necesario exigir a la dirigencia política nacional que escuche el clamor del pueblo por una agenda distinta. En la Declaración de la Conferencia Episcopal Argentina del mismo día 30 expresamos que junto a nuestro pueblo “seguiremos trabajando por las auténticas prioridades que requieren urgente atención en nuestro país: los niños y niñas que viven en la pobreza en cantidad cada vez más alarmante, el abandono de la escolaridad por parte de muchos de ellos, la apremiante pandemia del hambre y la desocupación que afecta a numerosas familias, así como la dramática situación de los jubilados, que en estas horas podrían verse vulnerados sus derechos una vez más” (CEA, 30 de diciembre 2020).

No tenemos que perder la esperanza. El desaliento nos frena en la movilización para hacer patente la necesidad de cuidar las dos vidas, toda vida, siempre. Debemos asumir claramente una actitud propositiva. Insistir en la belleza de la maternidad y el valor de la vida como viene.

Ninguna vida es de descarte.

El 1 de enero se ha celebrado la Jornada Mundial de la Paz. El lema propuesto por Francisco es “la cultura del cuidado como camino de paz”. Te invito a buscar el mensaje y leerlo completo. Te cito solamente una frase: “Cada persona humana es un fin en sí misma, nunca un simple instrumento que se aprecia por su utilidad”.

Cuidar la vida es promover la paz.