El Buen Pastor de Cuyo

El Buen Pastor de Cuyo

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

 

Hay “títulos” que son honoríficos y otros que se obtienen por hacer una carrera o completar materias de estudio académico. Distinto, en cambio, son los que se otorgan debido al estilo de vida y la apreciación de la comunidad.

A monseñor José Américo Orzali le llamaron con justicia y cariño “el Buen Pastor de Cuyo”. No por haber completado unos cursos o haber recibido un premio honorífico. Su estilo de vida austero y sencillo, la entrega generosa de sus tiempos, las numerosas visitas pastorales, la convocatoria de los sínodos, la dedicación a la confesión, la delicadeza con los pobres, la fundación del Instituto de Hermanas de Nuestra Señora del Rosario… estando todavía en Buenos Aires.

Habiendo sido un muy buen Párroco de la Parroquia de Santa Lucía del barrio de Barracas en la Ciudad de Buenos Aires, fue designado obispo de Cuyo a partir de 1912.

En ese tiempo el territorio de la Diócesis abarcaba las Provincias de Neuquén, San Luis, Mendoza y San Juan. Una extensa y variada geografía que planteaba el desafío de animar a todas las comunidades cristianas.

Para ello realizó varias Visitas Pastorales que le llevaban pasar meses afuera de la sede de San Juan. Esto le permitió compartir varios días en cada Parroquia, fortalecer la catequesis de niños, brindar conferencias para varones y mujeres respecto de cómo vivir la fe en el contexto de los desafíos de ese tiempo, compartir momentos de oración con los sacerdotes y la comunidad. En esas Visitas se levantaba temprano para rezar y dedicaba horas a recibir a los fieles en la confesión. Era remiso en aceptar fiestas o ágapes formales en su honor. Un hombre humilde y sencillo. Cercano a la gente.

Estando en San Juan visitaba con frecuencia la cárcel, sirviendo con palabras de aliento a quienes estaban cumpliendo condena.

En noviembre de 1922 pudo concretar su deseo de realizar una Semana Social en San Juan y Mendoza, evento que más adelante se celebró también en San Luis. La dimensión social de la fe siempre estuvo presente en sus ocupaciones pastorales. Debido a esta atención fundó un Centro de Estudios Sociales.

Dos anhelos pudo ver cumplidos. Fundar la Acción Católica el 24 de junio de 1931, habiendo iniciado su funcionamiento en la Argentina pocos meses antes. Esta querida Institución se encuentra cumpliendo 90 años en nuestra Provincia.

El segundo anhelo realizado fue contar en la Diócesis con la Congregación Salesiana para la atención pastoral de la niñez y adolescencia.

Durante su tiempo como obispo convocó a tres Sínodos, de los cuales logró celebrar dos. El  tercero fue convocado, pero su salud le impidió concretarlo.

En 1934 fueron creadas por el Papa Pío XI las diócesis de San Luis y Mendoza, designando a San Juan como Arquidiócesis. Padre obispo Orzali enfermó y murió el 18 de abril en 1939.

Su vida ejemplar marcó fuertemente el corazón de los fieles, lo cual motivó el inicio de su causa de beatificación, y fue declarado Siervo de Dios por el Vaticano.

Damos gracias a Dios por su vida misionera y entregada, y rezamos por su pronta beatificación.

Su existencia expresó cabalmente el apodo de “Buen Pastor de Cuyo”, como lo recordamos hoy en un nuevo aniversario de su fallecimiento.

 

Cambiando de tema, te cuento que con tres amigos hemos escrito un libro se titula “Clamor de los pobres, gemido de la tierra – Despertar el sueño de una humanidad fraterna”. Con Emilio Inzaurraga, Claudia Carbajal y Carlos Vigil recogimos trabajos y reflexiones que compartimos en la Pastoral Social y en la Comisión Nacional de Justicia y Paz. Lo presentaremos de modo virtual el próximo viernes 23 de abril, a las 19 horas.

Podés acceder a participar inscribiéndote en: https://zoom.us/meeting/register/tJYrcumspzkrHdapfzztGBVZ42Y3TriCs3g9