El amor de Dios es maravilloso

El amor de Dios es maravilloso

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

 

Dios nos ama de verdad. Nos regala la vida, nos llama a ser sus hijos en el Bautismo, nos acompaña siempre.

Él es Comunión Perfecta y Salida en Plenitud. Jesús se lo dijo a Nicodemo: “Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). Queriendo abrazarnos envía a su Hijo para buscarnos sin condiciones. Su actitud no es la de quedarse esperando pasivamente, sino venir al encuentro con los brazos bien abiertos. Murió y resucitó para que nosotros tengamos vida. Lo hemos celebrado en la Pascua, y cada domingo hacemos memoria de ese acontecimiento.

Antes de ser plenamente glorificado en la Ascensión, Jesús aseguró a los discípulos: “Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto” (Lc 24, 49). Y fue cumplida el día de Pentecostés, como celebramos el domingo pasado. De nuevo podemos decir que el Padre no se quedó de brazos cruzados esperando, sino que sigue viniendo a nuestro encuentro.

Dios amor siempre toma la iniciativa. Algunos predicadores de la antigüedad decían que el Hijo y el Espíritu son como los brazos de Dios para abrazarnos con cariño junto con su pecho.

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. Como aprendimos en el Catecismo, Tres personas distintas y un solo Dios verdadero.

Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Su presencia en nuestra vida no tiene vuelta atrás.

La vida de cada uno de nosotros tiene su origen en el corazón de Dios. Como expresa el Profeta Jeremías: “Antes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conocía”. (Jer 1, 5)

Con belleza el Papa Benedicto XVI predicó: “Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, es amado, cada uno es necesario”. (24 de abril de 2005)

Por eso insistimos en la consigna “Toda Vida Vale”. Porque todos estamos llamados a la existencia por amor. Nadie sobra. Cuidemos las dos vidas, madre e hijo. Los más débiles y frágiles también tienen derechos aunque no puedan hablar todavía. Sin embargo pueden comunicarse. Los latidos de su corazón con su propio grupo sanguíneo, su correspondiente y singular ADN, sus movimientos en el vientre materno son su manera de dar el presente.

Francisco nos ha dicho que “entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo”. (EG 213) “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana.” (EG 214)

Por eso te invitamos a seguir rezando para que tomemos conciencia de la gravedad de la situación. El próximo jueves 31 de mayo celebramos la Visita de María (recién embarazada del Niño Jesús) a su prima Santa Isabel (que ya llevaba 6 meses de embarazo de San Juan Bautista). El Evangelio nos cuenta la alegría de ambas, y el gozo de Juan ante la cercanía del Salvador. Dos mujeres que cantan a la vida. Con este motivo especialmente en las Parroquias, Capillas y Comunidades Educativas de la provincia de San Juan habrá exposición del Santísimo Sacramento desde las 8 de la mañana hasta la misa vespertina.

En las misas de esa tarde invitamos a recibir la bendición a las mamás embarazadas, y a traer a los niños nacidos en los últimos meses para dar gracias a Dios por el don de la vida recibida.

Te esperamos. Sigamos participando porque “Vale toda vida”.