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Declaración de la 159º Comisión Permanente del
Episcopado Argentino
23 Agosto 2011

NO UNA
VIDA, SINO DOS
"Elige la vida y vivirás" (Dt. 30, 19)
Durante
este Año de la Vida, hemos reflexionado sobre ella y la
hemos reconocido como un regalo maravilloso que
recibimos de Dios, y que hace posible todos los otros
bienes humanos. También hemos observado con dolor
situaciones sociales en las que no se está promoviendo
el valor supremo de la vida.
Hablar de este tema, en el actual contexto nacional,
tiene una significación muy concreta. En efecto, hoy la
vida está muy amenazada por la droga y las diversas
adicciones, la pobreza y la marginalidad en la que
muchas personas viven su existencia en un estado de
vulnerabilidad extrema; también la delincuencia aparece
hoy en forma frecuente como atentado contra la vida.
Junto con estos peligros nos encontramos frente al
planteo del aborto. Queremos afirmar con claridad:
cuando una mujer está embarazada, no hablamos de una
vida sino de dos, la de la madre y la de su hijo o hija
en gestación. Ambas deben ser preservadas y respetadas.
La biología manifiesta de modo contundente a través del
ADN, con la secuenciación del genoma humano, que desde
el momento de la concepción existe una nueva vida humana
que ha de ser tutelada jurídicamente. El derecho a la
vida es el derecho humano fundamental.
En nuestro país hay un aprecio de la vida como valor
inalienable. La vida propia y ajena es para los
creyentes un signo de la presencia de Dios, e incluso a
quienes no conocen a Dios o no creen en Él, les permite
"sospechar" la existencia de una realidad trascendente.
Valoramos
las recientes medidas adoptadas respecto del cuidado de
la vida en la mujer embarazada. Es absolutamente
prioritario proteger a las futuras madres, en particular
a las que se encuentran en estado de marginalidad social
o con dificultades graves en el momento del embarazo.
Los varones, que también lo hicieron posible, no
deberían desentenderse.
Deseamos escuchar, acompañar y comprender cada
situación, procurando que todos los actores sociales
seamos corresponsables en el cuidado de la vida, para
que tanto el niño como la madre sean respetados sin caer
en falsas opciones. El aborto nunca es una solución.
Una decisión legislativa que favoreciera la
despenalización del aborto tendría consecuencias
jurídicas, culturales y éticas. Las leyes van
configurando la cultura de los pueblos y una legislación
que no protege la vida favorece una cultura de la
muerte. La ley, en cuanto base de un ordenamiento
jurídico, tiene un sentido pedagógico para la vida de la
sociedad.
Invitamos a nuestros fieles laicos y a todos los
ciudadanos a reflexionar y expresarse con claridad a
favor del derecho a la vida humana. Lejos estamos de
desear que este debate provoque más divisiones en la
sociedad argentina. Solicitamos, por ello, que las
expresiones vertidas sobre este tema se realicen con el
máximo respeto, eliminando toda forma de violencia y de
agresividad, ya que estas actitudes no están a la altura
del valor y de la dignidad que promovemos.
Invocamos la protección de Dios, fuente de toda vida,
para que ilumine a los legisladores. En el marco del
Bicentenario, cada vida humana acogida con grandeza de
corazón renueva la existencia de nuestra Patria como
hogar abierto a todas y a todos.
Buenos Aires, 18 de agosto de 2011
159º Reunión de la Comisión Permanente
Conferencia Episcopal Argentina
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